Historia de África

Del 1085 al 333 a.C.: El período tardío

De la XXI a la XXV dinastía

Del 1085 al 333 a.C.: El período tardío

En el período tardío el antiguo Egipto comienza un lento declive; su evolución se vuelve insuficiente frente a los cambios del resto del mundo. Los egipcios no logran adaptarse al nuevo entorno y son progresivamente desplazados y dominados por sus vecinos. El faraón, aún con gran legitimidad ante el pueblo, es coronado a menudo por príncipes y sacerdotes extranjeros que buscan el poder absoluto. Bajo esta influencia externa, el arte egipcio se vuelve más crudo, aparecen la anarquía y la guerra civil.

Alrededor del 1070 a.C.

Smendes se convierte en faraón

Smendes, cuyo origen es incierto, procede de la ciudad de Tanis y toma el control del norte de Egipto. En el sur, el poder está en manos de los sacerdotes superiores del templo de Amón en Luxor (Tebas), quienes se proclaman reyes y acumulan extensas propiedades y riquezas que refuerzan su autoridad. Mientras tanto, los jefes y príncipes libios van ganando cada vez más autonomía.

c. 945‑924 a.C. (según Manetón)

Del 1085 al 333 a.C.: El período tardío

Dominio libio sobre Egipto

Los jefes libios toman el control del delta norte‑occidental. Sheshonq I, originario de la tribu bereber‑libia, se proclama faraón (también conocido como Sesaq o Shishak en la Biblia) tras pasar algunos años en Canaán. Fundó la llamada «dinastía libia», que perdurará aproximadamente 200 años, y colocó a familiares suyos en puestos clave del clero para asegurar el sur de Egipto.

El poder libio comienza a menguar cuando una dinastía rival surge en el delta, en Leontópolis, y los kushitas amenazan el sur. Los kushitas, llamados etíopes por los griegos, mantenían una rivalidad con Egipto desde hacía más de dos milenios.

Hacia el 727 a.C.

Invasión kushita

Los kushitas conquistan Luxor (Tebas), avanzan hacia el norte y, finalmente, llegan al delta.

c. 700‑667 a.C.

Los asirios toman el poder

Los asirios saquean Luxor y sus grandes templos, ocupan la ciudad de Memfis y repelen a los kushitas en Nubia. La invasión asiria deja profundas heridas en la memoria colectiva egipcia.

De la XXVI a la XXX dinastía

Del 1085 al 333 a.C.: El período tardío

El período tardío se caracteriza por una gran inestabilidad: sucesivas tomas de poder por parte de soberanos extranjeros intercaladas con breves intervalos de independencia. A pesar de sus distintas culturas, los gobernantes foráneos adoptaron el modelo egipcio y respetaron su tradición. En los momentos de autonomía, Egipto vivió cortos pero intensos renacimientos económicos, culturales, artísticos, intelectuales y religiosos.

En 653 a.C.

Los libios expulsan a los asirios

El Imperio asirio se vuelve inmanejable y las rebeliones lo fragmentan. Esto favoreció la aparición de la dinastía Saíta, de origen libio, cuyo rey Psamético I expulsó a los asirios con ayuda de mercenarios griegos.

En 525 a.C.

Invasión persa

Los poderosos persas, bajo el mando de Cambises II, conquistan Egipto y capturan al faraón Psamético III en la batalla de Pelusio. Cambises se proclama faraón pero gobierna desde su capital, Susa, dejando a Egipto bajo una satrapía persa. Algunas revueltas lograron éxitos temporales, pero los egipcios no lograron derrocar permanentemente a los persas.

c. 404‑398 a.C.

Del 1085 al 333 a.C.: El período tardío

Reinado de Amyrtaeus

Amyrtaeus asume el control del país y logra expulsar temporalmente a los persas. La dinastía siguiente será una mezcla de gobiernos egipcios sin poder real.

Alrededor de 360‑343 a.C.

Reinado de Nectanebo II

Nectanebo II es el último gobernante egipcio independiente.

Aprende más sobre persas, asirios y el Oriente Próximo en la antigüedad.


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