El ejército de EE. UU. no fue quien derrotó a Erwin Rommel en la campaña del norte de África.
La victoria fue fruto del esfuerzo conjunto de las fuerzas aliadas, lideradas principalmente por el Ejército Británico Octavo bajo el mando del general Bernard Montgomery, y el II Cuerpo de EE. UU. que participó en la segunda fase de la campaña tras el desembarco de la Operación Torch.
Estas unidades, junto con tropas de otras naciones aliadas, lograron frenar y finalmente derrotar al Afrika Korps en la Segunda Batalla de El Alamein y en las posteriores operaciones que culminaron con la rendición del ejército del Eje en Túnez en mayo de 1943.
En resumen, no hubo un “general estadounidense” que por sí solo venciera a Rommel; la derrota fue el resultado de una cooperación multinacional encabezada por Montgomery y los comandantes estadounidenses del II Cuerpo.