
En apenas un siglo, los beduinos árabes fundaron el imperio más extenso desde Alejandro Magno.
634 – Omár ibn al‑Jattáb asume como segundo califa
Omár sucede a Abú Bakr y se convierte en el padre de Hafsa, una de las esposas del profeta Mahoma.
636‑644 – Comienzo de la yihad
Omár continúa las conquistas iniciadas por Mahoma. El profeta había prometido que "todo combatiente que muera en batalla ingresará al paraíso", lo que motivó a los beduinos a transformarse en guerreros expertos, jinetes audaces y navegantes intrépidos. Con armas ligeras y una fe inquebrantable, vencieron a sus enemigos y expandieron el dominio musulmán: la batalla del Yarmuk abrió paso a Siria, luego conquistaron Egipto y Trípoli (actual Libia), y derrotaron al Imperio persa, alcanzando las rutas de Asia Central e India. Omár, político tolerante, permitió a judíos y cristianos practicar su fe a cambio de dos impuestos.
644 – Muerte de Omár
Omár es apuñalado por un esclavo en la mezquita de Medina durante la oración. Le sucede Uthmán como califa.
656 – Crisis del Gran Califato
Uthmán es asesinado, desencadenando la primera gran disputa interna. Los chiíes reclaman sucesores de la familia del profeta, a quienes llaman imanes. Los sunitas prefieren líderes electos, como Abu Bakr, para volver a tradiciones tribales.
Ali se convierte en imán
Ali, primo y yerno de Mahoma, es aceptado como imán, pero algunos seguidores chiíes lo critican por su supuesta debilidad y se separan formando la secta de los cariyíes, mientras otros permanecen leales.

661 – Muerte de Ali y ascenso de los omeyas
Ali es asesinado por un kariyí. Muáwiya se proclama califa y funda la dinastía omeya, estableciendo su capital en Damasco, Siria. En menos de un siglo, los omeyas crearían un poder sin precedentes, aunque la lucha entre clanes continuó y los hijos de Ali intentaron, sin éxito, reclamar el califato.
Los omeyas y los valores urbanos
Abandonando la austeridad islámica primitiva, los omeyas adoptan un estilo de vida refinado y opulento. Damasco se convierte en centro artístico; los palacios exhiben frescos de caza, bailes y banquetes, y las representaciones figurativas no se eliminan por completo.
665‑698 – Expansión del Imperio omeya
Impulsados por el mensaje revolucionario de igualdad del Islam – "Todos somos iguales ante Dios" – los omeyas continúan sus conquistas: derrotan al Imperio persa, debilitan al bizantino y anexan gran parte del Magreb. Tras décadas de resistencia beréber, el dominio musulmán se consolida en el norte de África.
El sistema de "dhimma"
La "dhimma" permite a los musulmanes omeyas gobernar con la colaboración de las clases acomodadas locales, evitando enfrentamientos mayores.
711 – Conquista de la península ibérica
Tariq ibn Ziyad y la toma de España
El general bereber Tariq ibn Ziyad cruza el estrecho de Gibraltar (nombre que proviene de "Jabal Ṭāriq") y, con caballería ligera y espadas, derrota al debilitado reino visigodo. La población judía, perseguida por los cristianos, acoge con gratitud a los musulmanes. En menos de diez años, la mayor parte de la península está bajo control omeya.

732 – Los omeyas llegan al reino de los francos
Los caballeros árabes, reforzados por bereberes, asaltan rutas en Aquitania, pero son detenidos en Poitiers por Carlos Martel. La victoria franca frena la expansión omeya en el oeste, aunque no disminuye el prestigio cultural del Islam, que disfruta de una verdadera edad de oro.
El Imperio omeya en su apogeo
El territorio se extiende desde los Pirineos hasta las riberas del Indo, del Sahara hasta el mar de Aral en Asia Central. El árabe se convierte en lengua universal de la ciencia, usada por persas, bereberes, judíos y turcos.
750 – Los abasíes derrocan a los omeyas
Los descendientes de Mahoma, liderados por Abu al‑Abbas al‑Saffah, aprovechan la disputa suní‑chií para tomar Damasco y fundar la dinastía abasí. Acusan a los omeyas de herejía, corrupción y violación del Corán. Los abasíes masacran a la familia omeya; según crónicas, los cuerpos se sirvieron como banquete.
Un omeya escapa: Abd al‑Rahmán I
Abd al‑Rahmán I huye al Magreb, y con un pequeño ejército conquista Córdoba, estableciendo una rama omeya en al‑Ándalus.

La edad de oro del Imperio abasí
Los abasíes se autodenominan "principes supremos" y su dominio abarca tres continentes: Asia, África y Europa, de la India a España. Viven en relativa paz con minorías judías y cristianas y fomentan una civilización brillante: construyen mezquitas, bibliotecas y centros de estudio en toda su vasta extensión.

762 – El esplendor del califato abasí
Los califas abasíes casan mujeres no árabes, emplean visires persas y viven en lujosos palacios. Al‑Mansur funda Bagdad, la "Ciudad de la Paz", que se convierte en capital de poetas, científicos y filósofos. Se traducen y preservan obras de todo el mundo; médicos avanzan en cirugía, astrónomos cartografían el cielo y se perfeccionan la fabricación de acero, la química y la producción de papel.

Prosperidad comercial
Se reactivan puertos en el Mediterráneo, el Mar Rojo, el Golfo Pérsico y el Océano Índico; Basora se vuelve famosa por las aventuras de Simbad el Marino.
Lengua y religión
El árabe se consolida como lengua franca y el islam como religión predominante, difundida tanto por soldados como por comerciantes. Las ciudades son densas y bien organizadas; las casas de tres pisos reservan el nivel superior al harén.
Administración centralizada
El vizir dirige un sistema de correos (barid) inspirado en los bizantinos y persas, con mil estaciones que transmiten órdenes por todo el imperio.

c. 790 – Fragmentación del Imperio abasí
El reino omeya de Córdoba mantiene influencia en Andalucía, mientras surgen reinos independientes en Egipto e India. Las disputas religiosas dividen al imperio abasí, que se fragmenta en varios estados.
1055 – Los turcos toman el control
Un ejército turco captura Bagdad; los califas permanecen bajo su dominio hasta 1258.
1258 – Los mongoles destruyen Bagdad
Los mongoles asesinan al último califa, marcando el fin del Imperio Islámico tradicional.