Historia de África

Los faraones negros: la dinastía nubia que reinó sobre Egipto

Los faraones negros: la dinastía nubia que reinó sobre Egipto

Contexto histórico

Egipto ha sido, a lo largo de su historia, objetivo de procesos de unificación e invasión. A diferencia de lo que suele enseñarse, estas invasiones ocurrieron mucho antes de la dominación romana del siglo I o de las potencias europeas del siglo XIX. Las crisis y hegemonías dentro de la civilización egipcia siguen siendo poco exploradas por la historiografía.

El surgimiento del imperio nubio

Al sur del Nilo, en la actual Sudán, se formó un antiguo imperio mientras Egipto vivía la decadencia del Reino Medio. Entre los siglos XVIII y XVI a.C., los nubios expandieron sus fronteras hacia el extremo sur del río. Egipto, interesado en las minas de oro cercanas, percibió el auge de este vecino como una amenaza a la integridad de sus territorios.

Invasión egipcia y aculturación

Entre los siglos XVI y XIII a.C., Egipto emprendió una campaña de invasión y dominio sobre los nubios. Sin imponer una política extremadamente opresiva, los egipcios introdujeron muchos de sus costumbres en la civilización nubia. Este proceso de aculturación, lejos de borrar la identidad nubia, permitió la conservación de rasgos esenciales de la cultura egipcia.

El primer faraón negro: Piye

A finales del siglo VIII a.C., Egipto estaba políticamente fragmentado y bajo control libio. En 770 a.C., Piye, rey de Nubia, lanzó una ofensiva militar que reunificó políticamente Egipto. Tras avanzar al norte, el ejército nubio llegó a Tebas, donde luchó durante casi un año antes de consolidarse como el primer faraón negro de Egipto.

Shabaka (Pepi II) y sus obras públicas

Tras la muerte de Piye en 715 a.C., el trono pasó a su hermano Shabaka, quien adoptó el nombre de faraón Pepi II. Entre sus acciones más destacadas se encuentran importantes obras públicas: nuevas construcciones en Tebas, la ampliación del templo de Luxor y la erección de una estatua en Karnak en su honor. También intentó construir diques para proteger las viviendas ribereñas del Nilo.

La amenaza asiria y la alianza con los hebreos

Preocupados por la expansión del Imperio Asirio, los nubios formaron un ejército que defendió ciudades como Eltekeh y Jerusalén. Según algunos relatos, el rey asirio Senaquerib retiró sus tropas, otorgando la victoria a la alianza hebreo‑nubia. Esta contribución habría permitido a la civilización judía consolidar sus tradiciones culturales y religiosas.

Taharqa: apogeo y declive

El hijo de Piye, Taharqa, consolidó el dominio nubio en Egipto. Sus victorias militares y una serie de lluvias generosas aseguraron estabilidad y prosperidad. Aprovechó este periodo para ampliar el templo de Amón y erigir dos templos en la base del monte Jebel Barkal, considerado el lugar de nacimiento del dios Amón.

Sin embargo, los asirios, bajo el rey Esarhaddon, volvieron a atacar. Taharqa envió tropas para frenar la incursión asiria en el Líbano, pero en 674 a.C. los asirios lograron vencer e invadir Egipto. Las posteriores campañas asirias debilitaron la dinastía nubia, obligando a Taharqa a retirarse al sur. Su cuerpo fue sepultado en una pirámide en Nuri, a orillas del Nilo.

Legado

Aunque la dinastía nubia perdió el control de Egipto, la cultura egipcia mantuvo rasgos adquiridos del contacto con este reino africano, subrayando la influencia duradera de los faraones negros en la historia del continente.