Historia de África

Historia del Antiguo Imperio Egipcio

Cuando se piensa en el Antiguo Egipto, lo primero que vienen a la mente son las majestuosas pirámides, las momias y los tesoros expuestos en museos, los templos y esa atmósfera de aventura que rodea a los faraones. Sin embargo, gran parte del conocimiento sobre la vida cotidiana, la estructura social, la economía y la política del Egipto faraónico se mantiene en círculos académicos, lo que permite que persistan ideas románticas y a veces inexactas.

División tradicional de la historia egipcia

  • Periodo predinástico
  • Periodo dinástico

Periodo predinástico (5000‑3200 a.C.)

Desde 5000 a.C. el territorio estuvo habitado por clanes llamados nomos. Cada nomo era autónomo, pero colaboraban entre sí frente a problemas comunes. Con el tiempo surgieron dos entidades políticas:

  • Reino del Bajo Egipto – unión de los nomos del norte.
  • Reino del Alto Egipto – unión de los nomos del sur.

Alrededor de 3220 a.C., Menes (también llamado Narmer) unificó ambos reinos, convirtiéndose en el primer faraón y adoptando la doble corona que simboliza el dominio sobre el Alto y el Bajo Egipto. Así se inicia la Primera Dinastía y finaliza el periodo predinástico.

Periodo dinástico (3200‑1085 a.C.)

Durante este extenso lapso Egipto experimentó su mayor expansión territorial, económica y militar. Se divide en tres grandes subperíodos:

Antiguo Imperio (3200‑2423 a.C.)

Los faraones concentraron poder religioso, militar y administrativo. Es la era de las pirámides. El primer intento de construcción piramidal lo realizó el rey Djeser con el arquitecto Imhotep en Saqqara. Posteriormente, Sneferu erigió tres pirámides, y sus descendientes – Keops, Kefrén y Micerinos – construyeron las famosas pirámides de Guiza. La sociedad se organizaba entre funcionarios de la corte y una numerosa clase de obreros dedicados a la agricultura, la construcción y el pago de tributos.

La capital pasó de Thinis a Menfis. Hacia 2400 a.C. revueltas provinciales debilitaron la autoridad del faraón, desencadenando un periodo de crisis y guerras civiles.

Imperio Medio (2160‑1730 a.C.)

La nobleza tebana sofocó las rebeliones y estableció a Tebas como nueva capital. Este periodo estuvo marcado por estabilidad política, crecimiento económico y florecimiento artístico. Egipto expandió sus fronteras, conquistando Nubia. Aproximadamente en 1750 a.C. los hicsos, pueblos nómadas del Cercano Oriente, invadieron el norte egipcio, introduciendo innovaciones militares y estableciendo su capital en Avaris durante unos 170 años.

Imperio Nuevo (1500‑1085 a.C.)

Los tebanos expulsaron a los hicsos y restablecieron la unidad del reino. Adoptaron las técnicas militares aprendidas y formaron ejércitos permanentes que conquistaron territorios del Cercano Oriente: Jerusalén, Damasco, Asiria y Babilonia. Los pueblos subyugados pagaban tributos en oro, esclavos, alimentos y artesanías.

Faraones emblemáticos de esta era incluyen a Hatshepsut, quien a pesar de ser mujer gobernó con éxito y dejó monumentos memorables; Akenatón, que instauró el monoteísmo del dios sol Atón y trasladó la capital a Akhetatón; Ramsés II, constructor de los templos de Abu Simbel y figura bíblica; y Tutankamón, famoso por su tumba intacta, que reinó desde los 9 hasta los 18 años.

Decadencia y fin del Antiguo Imperio

Desde 1167 a.C. el imperio sufrió levantamientos populares y una creciente carga tributaria que empobreció a la mayor parte de la población, mientras la élite disfrutaba de lujos.

Invasiones y últimos reinos

Tras el siglo XII a.C., Egipto fue conquistado sucesivamente por asirios (670‑662 a.C.), persas (525‑332 a.C.) y finalmente por los macedonios bajo Alejandro Magno, quien derrotó a los persas y fundó la dinastía ptolemaica. En el 30 a.C., Cleopatra VII fue depuesta y Egipto pasó a ser una provincia del Imperio romano, que lo mantuvo durante seis siglos hasta la conquista árabe.