Desde el periodo Asuka hasta el Nara, Japón empezó a estructurar normas similares a las leyes modernas. En el año 701 se promulgó el Código Taihō, que sentó las bases del sistema político y administrativo del país.
Organización administrativa bajo el Código Taihō
Órganos centrales
- Jōkō (Departamento de lo Divino): encargado de los rituales y festividades religiosas.
- Daijō-kan (Gran Consejo de Estado): máxima autoridad administrativa, equivalente al gabinete actual. Coordinaba los distintos ministerios y tomaba decisiones de gobierno.
- Inspector general y policía: funciones de control interno y seguridad, representadas por cargos como Danjodai y Goefu.
El Daijō-kan actuaba como el órgano supremo; su presidente solo era nombrado cuando había una persona adecuada para el cargo.
Organización local
El territorio se dividió en dos grandes regiones: Kinai (la zona central alrededor de Kioto) y Saikaidō (el oeste). Cada región se subdividió en provincias (kuni), distritos (gun) y aldeas (ri o más tarde mura), cuyos dirigentes eran designados por el gobierno central.
Kinai comprendía cinco provincias: Yamato, Kawachi, Yamashiro, Izumi y Settsu. Saikaidō, por su importancia estratégica y militar, estaba bajo la jurisdicción del Dazaifu, una oficina clave que gestionaba asuntos diplomáticos y militares en el oeste.
Oficinas clave y cargos especiales
En lugares estratégicos como Dazaifu y Kioto existían órganos adicionales. El Dazaifu supervisaba todas las provincias de Saikaidō y mantenía una relación directa con el Daijō-kan. En Kioto, los cargos de “izquierda” y “derecha” (Saigō y Ugon) se encargaban de la administración urbana.
Los términos “bo” y “kō” aparecen en la literatura de la época para describir subdivisiones de las provincias; el bo era una unidad que agrupaba varias aldeas y estaba dirigida por un funcionario designado.
En conjunto, el Código Taihō mostró una estructura política mucho más organizada y centralizada de lo que se suele imaginar para el Japón del siglo VIII.