En la historia japonesa, el término shogunato suele asociarse directamente con la figura del shogun. En el período Muromachi fue la familia Ashikaga, y en el Edo la dinastía Tokugawa, quienes ocuparon ese cargo durante varias generaciones.
El fundador del shogunato Kamakura, sin embargo, fue Minamoto no Yoritomo. A diferencia de los shogunatos posteriores, la sucesión en Kamakura no se mantuvo dentro del clan Genji (Minamoto) después del tercer shogun.
Shogunes del shogunato Kamakura
La línea de shogunes kamakura abarca nueve generaciones. A partir del cuarto shogun, la familia gobernante deja de ser Genji y pasa a ser miembros de la aristocracia imperial o de la familia Fujiwara.
- 1.º Shogun: Minamoto no Yoritomo (1192‑1199)
- 2.º Shogun: Minamoto no Yoriie (1202‑1203)
- 3.º Shogun: Minamoto no Sanetomo (1203‑1219)
- 4.º Shogun: Kujo Yoritsune (1226‑1244) – familia Fujiwara, regente
- 5.º Shogun: Kujo Yoritsugu (1244‑1252) – también Fujiwara
- 6.º Shogun: Príncipe Munetaka (1252‑1266) – miembro de la familia imperial
- 7.º Shogun: Príncipe Koreyasu (1266‑1289) – familia imperial
- 8.º Shogun: Príncipe Hisaaki (1289‑1308) – familia imperial
- 9.º Shogun: Príncipe Morikuni (1308‑1333) – familia imperial
Así, a partir del cuarto shogun el poder recae en regentes Fujiwara y, posteriormente, en príncipes de la familia imperial.
El ascenso de la familia Hōjō
El shogunato se fundó en 1192, cuando Minamoto no Yoritomo fue nombrado shogun. Su muerte repentina en 1199 dejó el poder en manos de su hijo de 18 años, Minamoto no Yoriie. Como Yoriie era demasiado joven, los poderosos gokenin (vasallos samuráis) establecieron un consejo de 13 miembros para gobernar, y la familia Hōjō emergió como la fuerza dominante dentro de ese consejo.
En 1203, Yoriie enfermó y fue depuesto a favor de su hermano menor, Minamoto no Sanetomo. Tras la muerte de Yoriie, Hōjō Tokimasa, patriarca de los Hōjō, actuó como regente y tomó el control efectivo de la política.
Los shogunes de la sekke (familia Kujo)
Después de la muerte de Sanetomo en 1219, los Hōjō, que ya dominaban la administración, buscaron un shogun que no representara una amenaza para su autoridad. Eligieron a Kujo Yoritsune, un miembro de la nobleza imperial (sekke), cuyo papel era principalmente ceremonial. Su sucesor, Kujo Yoritsugu, mantuvo la misma condición.
Durante este período, el emperador Go‑Toba intentó revocar el poder militar en la Guerra de Jōkyū (1221), pero la victoria de los Hōjō reforzó su posición y consolidó la práctica de nombrar shogunes simbólicos mientras ellos ejercían el verdadero poder.
Los shogunes príncipes (Miyake)
En 1252, Hōjō Tokiyori, con el respaldo del emperador Go‑Sagami, instaló al príncipe Munetaka como shogun. A partir de entonces, los shogunes fueron miembros de la familia imperial, lo que sirvió a dos propósitos:
- Legitimar la autoridad del shogunato ante la corte imperial.
- Mantener al shogun alejado de la política diaria, permitiendo que los Hōjō controlaran de facto el gobierno.
Esta fórmula se mantuvo hasta la caída del shogunato en 1333.
¿Por qué los Hōjō no se convirtieron en shogunes?
Los Hōjō provenían de una familia de vasallos de Izu y carecían del prestigio necesario para ser aceptados como shogunes por los gokenin y la nobleza. En lugar de buscar el título, prefirieron consolidar su poder a través del regente (shikken) y del puesto de tokusō (jefe de la familia Hōjō), monopolizando la autoridad sin asumir la figura formal del shogun.
De este modo, la familia Hōjō gobernó efectivamente el shogunato Kamakura durante más de un siglo, mientras que los shogunes reales permanecían como figuras decorativas.