Historia de Asia

La agitación económica al final del periodo Edo y sus causas

La Restauración Meiji marcó un cambio político profundo en Japón. A menudo se culpa a la llegada de los kurofune (buques negros) como la causa directa, pero la apertura del país no produjo resultados inmediatos. Detrás de la destrucción del viejo sistema se ocultaban problemas estructurales como la escasez de alimentos y la represión social.

El comienzo del fin del periodo Edo

El punto de inflexión se dio en 1853, cuando los buques negros enviados por Estados Unidos arribaron a la bahía de Edo. La Revolución Industrial había impulsado la industrialización en Occidente y los países buscaban nuevos mercados y fuentes de materias primas. EE. UU. veía a Japón como una escala estratégica para sus rutas comerciales y balleneras, en particular para llegar a la China de la dinastía Qing.

En aquel entonces la población mundial era aproximadamente: Qing 400 millones, Japón 32 millones y EE. UU. alrededor de 20 millones. La expansión económica occidental hacía que el mercado asiático fuera extremadamente atractivo.

El primer paso fue la Convención de Kanagawa, que obligó a Japón a abrir ciertos puertos a los barcos extranjeros. Poco después se firmó el Tratado de Amistad y Comercio (Tratado de Harris), cuyo impacto económico fue decisivo.

Contenido del Tratado de Amistad y Comercio

  • Apertura de puertos: Yokohama, Nagasaki, Niigata, Hyogo, Shimoda y Hakodate.
  • Apertura de ciudades interiores: Edo y Osaka.
  • Libre comercio entre Japón y EE. UU.
  • Sistema tarifario unilateral: Japón perdió la autonomía para fijar aranceles.

El tratado estableció un arancel de exportación del 5 % y un arancel de importación del 20 %. En teoría, esas tasas debían proteger la incipiente industria japonesa frente a los productos industriales estadounidenses, aunque la práctica mostró un superávit de exportaciones japonesas.

Estados Unidos, en vísperas de su Guerra Civil, buscaba fortalecer su posición en Asia, evitar que la dinastía Qing monopolizara el comercio y asegurar la entrada de materias primas como la seda cruda.

Consecuencias económicas inmediatas

El tratado provocó la apertura de más puertos y la entrada masiva de mercancías occidentales. El precio de la seda cruda, principal materia prima de exportación, se duplicó al año siguiente por la escasez y el desequilibrio entre oferta y demanda.

Factores que agravaron la crisis japonesa

En 1860 Japón sufrió una serie de desastres naturales (frío extremo, tifones e inundaciones) que desencadenaron una gran hambruna, conocida como la gran hambruna de Tenpō. El precio del arroz se duplicó, aumentando la presión sobre la población campesina.

Otro problema surgió de la disparidad en la tasa de cambio entre monedas de oro y plata:

  • Japón: 5 monedas de plata = 1 moneda de oro.
  • Exterior: 15 monedas de plata = 1 moneda de oro.

Esta diferencia provocó una fuga masiva de oro hacia el exterior, ya que los comerciantes extranjeros cambiaban plata japonesa por oro a un tipo ventajoso. El shogunato intentó frenar la salida de oro degradando la calidad de sus monedas, lo que desencadenó una fuerte devaluación y una hiperinflación.

Repercusiones sociales y políticas

La crisis monetaria y el alza de los precios golpearon duramente a la clase samurái y a los campesinos, alimentando el movimiento sonnō jōi ("reverenciar al Emperador, expulsar a los bárbaros"). Este descontento aceleró la caída del shogunato y culminó en la Restauración Meiji.

Como señaló Eiichi Shibusawa, considerado el padre del capitalismo japonés, la combinación de hambruna, inflación y tratados desiguales destruyó la base económica del antiguo orden y abrió paso a la modernización del país.