Saigō Takamori y Ōkubo Toshimichi aparecen juntos en cualquier historia sobre la Restauración Meiji. Ambos nacieron en Kagoshima, fueron samuráis de Satsuma y, pese a sus diferencias, compartieron una amistad que marcó el destino de Japón.
Vecinos de infancia
Saigō y Ōkubo crecieron en la zona de Shimo‑Kajiya‑chō, bajo el castillo de Satsuma. Sus familias eran samuráis de bajo rango y vivían modestamente. Cuando eran niños, solían ir de casa en casa para compartir comidas; Saigō, mayor, siempre ofrecía lo que tenía.
Ōkubo rescata a Saigō del exilio
Saigō sufrió dos destierros: primero a la isla de Amami Ōshima y, después, a Okinoerabu. En este último caso, el conflicto con el señor de Satsuma, Hisamitsu Shimazu, puso su vida en peligro. Ōkubo, que había ganado la confianza de Shimazu, intercedió y logró que Saigō regresara al castillo, permitiéndole volver al escenario histórico.
Del campo de batalla al gobierno
Durante la Guerra Boshin, Saigō se ganó la reputación de líder militar. Tras la victoria, el nuevo gobierno Meiji estaba débil y dividido. Iwakura Tomomi y Ōkubo Toshimichi buscaron el apoyo popular de Saigō para consolidar el poder.
Saigō aceptó y, junto a Ōkubo, impulsó la abolición de los feudos, medida que requirió firmeza y capacidad de ejecución. Mientras la delegación Iwakura partía al extranjero, Saigō quedó a cargo del país.
El conflicto del Seikanron
El debate sobre la invasión a Corea (Seikanron) dividió al gabinete. Saigō defendía una expedición diplomática, incluso ofreciéndose a ir él mismo; Ōkubo, influenciado por el regreso de la misión Iwakura, abogaba por posponer la cuestión y centrarse en la modernización interna.
La decisión final, aprobada por el Daijō‑daijin Sanjō Sanetomi, fue enviar a Saigō a Corea. Ōkubo y Iwakura, temerosos por la vida del samurái, manipularon la situación y cancelaron la misión. Saigō renunció, y varios miembros del grupo pro‑Seikanron, entre ellos Itagaki Taisuke, abandonaron el gobierno, provocando una crisis política que desembocó en la rebelión de Satsuma.
Interpretaciones de sus posiciones
Según el historiador Katsu Kaishū, Saigō no estaba realmente a favor del uso de la fuerza contra Corea; su postura era más bien de crítica al militarismo. Por su parte, Ōkubo no se oponía al objetivo coreano, sino que temía por la vida de Saigō y prefería consolidar la nación antes de cualquier campaña exterior.
La rebelión de Satsuma
Tras la abolición del sistema feudal, los samuráis perdieron sus ingresos, estatus y, en muchos casos, sus espadas. La ordenanza de la espada (Haitō) y la confiscación de los bonos (Kinroku) alimentaron la descontento.
Saigō, sintiendo que los antiguos samuráis ya no tenían lugar en la nueva Japón, vio en la supuesta invasión a Corea una oportunidad para restaurar su honor. Cuando el proyecto fue cancelado, la frustración llevó a la rebelión de Satsuma en 1877, la última guerra civil del país.
Ōkubo, ahora figura central del gobierno, intentó sin éxito persuadir a Saigō de abandonar la revuelta. La falta de flexibilidad política y la profunda rivalidad personal impidieron una solución pacífica, y la rebelión fue sofocada a sangre.
Conclusión
La relación entre Saigō Takamori y Ōkubo Toshimichi fue una mezcla de amistad, rivalidad y dependencia mutua. Sus decisiones conjuntas moldearon la transición de Japón feudal a un estado moderno, y su conflicto interno fue uno de los factores clave que desencadenó la rebelión de Satsuma.