Iltutmish: origen y primeros años
Según fuentes históricas, un niño llamado Altmash (también conocido como Iltutmish) nació en Turkistán, Asia Central, en una familia musulmana de la casta Alberi. En su adolescencia, su atractivo físico llamó la atención de sus parientes, quienes lo vendieron a un comerciante de caballos bajo el pretexto de ofrecerle una manada.
Venta y servidumbre bajo Muhammad Ghori
El niño pasó a manos de un comerciante local de Bujará, y posteriormente fue adquirido por Haji Bukhari. Eventualmente, el esclavista Jamaluddin Chasht intentó venderlo a Muhammad Ghori, quien estaba interesado en adquirirlo como esclavo. Ghori ofreció mil dineros de oro, pero la negociación no se concretó y Iltutmish quedó al servicio de Jamaluddin, desempeñando labores relacionadas con el cuidado de caballos durante tres años.
Relación con Qutb‑ud‑din Aibak
Más tarde, Qutb‑ud‑din Aibak, un comandante de Ghori, recibió permiso para comprar a Iltutmish. A partir de entonces, Iltutmish acompañó a Qutb‑ud‑din en diversas campañas militares en el norte de la India, participando en asedios y en la administración de los bienes obtenidos en los saqueos.
Participación en conflictos en el norte de la India
Tras la muerte de Muhammad Ghori (1210 d.C.), Qutb‑ud‑din se convirtió en gobernante de Delhi. Iltutmish permaneció a su lado y, según la obra "Tabaqat‑e‑Nasiri", recibió una parte de los botines como compensación. Durante los años 1225‑1236, Iltutmish tomó parte en varias expediciones contra fortificaciones en Bengal, Ranthambore, Mandur y Gwalior, con resultados mixtos.
Destrucción de templos y traslado de imágenes sagradas
Los relatos de cronistas de la época, como Minhaj‑ul‑Siraj, mencionan que Iltutmish participó en la demolición de templos hindúes en lugares como Bhilsa y Ujjain, y que se llevaron a Delhi algunos objetos religiosos, entre ellos una estela de Shiva y otras estatuas de cobre.
Fallecimiento
Iltutmish enfermó en 1236 y falleció en abril de ese año. Fue enterrado en el complejo de templos de Dhruva Stambh, en Mehrauli, donde también se encuentran restos de otras estructuras destruidas durante ese periodo.
Consideraciones historiográficas
Varios historiadores contemporáneos y posteriores, entre ellos Purushottam Nagesh Oak, han señalado que las crónicas musulmanas de la época tienden a enfatizar la violencia y el saqueo, mientras que otras fuentes ofrecen una visión más equilibrada de los acontecimientos.