Introducción
En noviembre de 1875, el primer ministro británico Benjamin Disraeli nombró a Lord Robert Bulwer‑Lytton como Virrey de la India, tras la dimisión de Lord Northbrook. En su carta de nombramiento, Disraeli le advirtió que la «deplorable situación de Asia Central necesitaba a un político» y que su nuevo cargo le ofrecería la oportunidad de servir al imperio y alcanzar la inmortalidad.
Nombramiento y antecedentes
Antes de ser virrey, Lytton había sido gobernador de Madras, pero renunció por razones de salud. Aceptó el virreinato porque consideró que rechazar «una orden tan alta y noble sería una derelación del deber». El 1 de abril de 1876 tomó posesión del cargo, sustituyendo a Lord Northbrook.
Lytton era un hombre de gran cultura: diplomático, escritor, poeta y novelista (conocido bajo el seudónimo Owen Meredith). Sin embargo, carecía de experiencia administrativa en la India, lo que hizo su nombramiento inesperado.
Política interna y económica
Su gestión se caracterizó por un enfoque imperialista y reaccionario que desatendió los intereses indios y avivó la conciencia nacionalista. Entre sus medidas destacan:
Libre comercio y eliminación de aranceles
En 1879 abolió los aranceles de importación sobre 29 productos (telas, azúcar, ladda, drill, etc.) y, en 1878, eliminó el impuesto a la exportación de índigo y laca, favoreciendo a los industriales de Lancashire. Estas decisiones respondieron más a los intereses del Partido Conservador británico que a los de la población india.
Reformas financieras
El Sir John Strachey, miembro del Consejo Ejecutivo del Virrey, suprimió el impuesto al azúcar y reformó el sistema del impuesto a la sal, eliminando barreras de octroi y centralizando la producción de sal bajo control gubernamental.
En materia de descentralización fiscal, Lytton transfirió varios impuestos (tierra, timbre, consumo) a los gobiernos provinciales y estableció un mecanismo de reparto de superávit o déficit entre la administración central y las provincias. El esquema, vigente entre 1877 y 1882, buscaba estimular la autosuficiencia provincial, aunque no logró resolver los déficits locales.
Hambruna de 1876‑1878
Durante su mandato se produjo una grave hambruna que afectó a Madras, Bombay, Mysore, Hyderabad, el centro de la India y Punjab. Se estima que más de 5,8 millones de personas sufrieron hambre y que alrededor de 5 millones fallecieron. La respuesta del gobierno fue lenta y insuficiente, lo que intensificó el resentimiento popular.
Delhi Durbar de 1877
El 1 de enero de 1877 se celebró en Delhi el magnífico Durbar para proclamar a la Reina Victoria como Kaisar‑e‑Hind. La ceremonia se llevó a cabo pese a la hambruna que azotaba al país, lo que generó una profunda indignación y críticas que compararon el espectáculo con “Nerón tocando la lira mientras Roma ardía”.
Ley de Prensa Vernácula (1878)
Lytton aprobó la Vernacular Press Act, que otorgaba a los magistrados el poder de censurar y clausurar periódicos en lenguas indias, exigir fianzas y confiscar imprentas. La medida fue denunciada como una “ley de estrangulamiento” y fue revocada en 1882 por el lord Ripon.
Ley de Armas India (1878)
El Indian Arms Act prohibió la posesión y el comercio de armas sin licencia a los indios, estableciendo penas de hasta tres años de prisión y multas. La ley no se aplicaba a europeos ni a funcionarios británicos, evidenciando la discriminación racial del régimen.
Servicio civil y discriminación
En 1878‑79 Lytton propuso el Statutory Civil Service, que permitía la incorporación de algunos indios a cargos superiores, pero con salarios y prerrogativas inferiores a los del Servicio Civil Británico. La propuesta fue poco popular y se abandonó ocho años después.
Segunda Guerra Afgana (1878‑1880)
Siguiendo la política de Disraeli de frenar la influencia rusa, Lytton impulsó la invasión de Afganistán, que resultó en un conflicto costoso y sin resultados claros. La derrota militar y la creciente oposición liberal en Gran Bretaña obligaron a Lytton a dimitir tras las elecciones de 1880.
Evaluación y legado
Lord Lytton fue un administrador imaginativo pero impráctico, cuya política estuvo marcada por el imperialismo y el racismo. Sus decisiones favorecieron los intereses británicos a expensas de la población india, provocando hambrunas, censura y una creciente conciencia nacionalista. Sin embargo, algunas de sus propuestas, como la creación de un consejo de príncipes indios y la idea de un estado fronterizo en el noroeste, anticiparon reformas posteriores.
En resumen, el virreinato de Lytton (1876‑1880) dejó una huella de represión y descontento, pero también sembró las semillas de la resistencia que culminaría en el movimiento independentista del siglo XX.