Lord George Eden, conde de Auckland, fue nombrado Virrey de la India en 1836. Su mandato coincidió con la intensificación del llamado “Gran Juego”, la rivalidad entre Gran Bretaña y el Imperio ruso por la influencia en Asia Central.
Contexto geopolítico
Tras la anexión de Georgia por Rusia en 1801, el poder ruso se expandió hacia Asia Central y Persia. Gran Bretaña temía que el control ruso sobre Afganistán pudiera amenazar su dominio en la India. El objetivo británico era frenar la expansión rusa en los Balcanes, Asia Central y el Extremo Oriente.
Situación política en Afganistán
El imperio Durraní, fundado por Ahmad Shah Durrani en 1747, se desintegró a principios del siglo XIX. Tras una serie de guerras internas, el clan Barakzái, liderado por Dost Mohammad Khan, tomó el control de Kabul en 1826 y consolidó su poder hasta la década de 1830.
Política británica en Afganistán
En Londres surgieron dos corrientes:
- Política de avance: defendida por Lord Palmerston y el propio Auckland, proponía una intervención directa para crear un estado tapón amistoso.
- Política de no intervención (o “política de inacción”): abogaba por limitar la presencia británica al río Indo y apoyar a un gobernante afgano que actuara como baluarte contra Rusia.
Auckland optó por la primera, desencadenando la Primera Guerra Anglo‑afgana.
Desarrollo de la guerra (1838‑1842)
En 1838, Auckland envió una expedición bajo el mando del general Sir John Keane para reinstaurar al depuesto emir Shah Shuja en Kabul. Tras la captura de Kandahar (abril 1839) y de Kabul (agosto 1839), Shah Shuja fue colocado en el trono.
Sin embargo, la presencia británica carecía de apoyo local. La decisión de mantener una guarnición de 10 000 soldados en Kabul y de suspender los pagos a los jefes tribales provocó el descontento de los clanes afganos.
En noviembre de 1841 los afganos, liderados por el hijo de Dost Mohammad, Akbar Khan, iniciaron una rebelión que culminó con el asalto al cuartel de la residencia británica en Kabul (13 de diciembre de 1841). La retirada desordenada del ejército bajo el general Elphinstone resultó en la famosa masacre de la “Retirada de Cabul”, donde apenas sobrevivieron unos pocos soldados.
Errores de Auckland
- Subestimar la resistencia afgana y colocar a Shah Shuja, visto como un títere, en el trono.
- Mantener una gran guarnición en Kabul sin asegurar el apoyo tribal.
- Nombrar a comandantes mayores y poco dinámicos, como el general Elphinstone.
- Rechazar la retirada temprana pese a las advertencias de oficiales experimentados.
Consecuencias
La guerra costó al Imperio británico cerca de 15 millones de rupias y la vida de miles de soldados indios y británicos. Además, debilitó la percepción de invencibilidad del ejército británico y obligó a una política más cautelosa en la región.
El sucesor de Auckland, Lord Ellenborough, y posteriormente Lord Allen‑Bickford, ordenaron la evacuación definitiva de las tropas británicas de Afganistán en 1842.
Evaluación histórica
Muchos historiadores consideran la política de Auckland como una de las mayores equivocaciones de la era colonial, describiéndola como “una combinación de necedad, ignorancia y arrogancia”. Otros, sin embargo, argumentan que la intención de crear un estado tapón era lógica dentro del contexto del Gran Juego, aunque su ejecución resultó desastrosa.
En conclusión, la Primera Guerra Anglo‑afgana demuestra los peligros de la intervención militar sin comprender la complejidad local y los límites logísticos de una campaña en territorio montañoso.