Acta de Préstamo y Arrendamiento (Lend-Lease) (1941)
El Congreso aprobó en marzo de 1941 la Ley de Préstamo y Arrendamiento, que autorizó a EE. UU. a suministrar armas, municiones y otros equipos a cualquier nación cuya defensa se considerara esencial para la propia seguridad estadounidense. Con esta norma se enviaron importantes ayudas a Gran Bretaña, la Unión Soviética y otras naciones aliadas, aunque formalmente el país seguía neutral.
Leyes de Neutralidad
Antes de la Ley Lend-Lease, EE. UU. había promulgado una serie de Leyes de Neutralidad que prohibían la venta de armamento a países beligerantes y la transportación de suministros de guerra por buques estadounidenses. Con el tiempo, la interpretación de la neutralidad se flexibilizó, permitiendo un mayor apoyo a los Aliados.
Acuerdo de Destructor por Bases (1940)
En septiembre de 1940, EE. UU. y Gran Bretaña firmaron el “Acuerdo de Destructor por Bases”. Estados Unidos entregó cincuenta destructores anticuados a cambio del derecho a establecer bases navales y aéreas en territorios británicos del hemisferio occidental (Nuevafoundland, Bermudas, Jamaica y Trinidad). Este pacto fortaleció la cooperación anglo‑estadounidense y otorgó ventajas estratégicas en el Atlántico.
Apoyo moral y opinión pública
Tras la caída de Francia en junio de 1940, gran parte de la población estadounidense mostró simpatía por la causa aliada. La opinión pública empezó a respaldar la ayuda a los Aliados y a exigir una postura más activa contra la agresión nazi. El presidente Franklin D. Roosevelt, aunque había hecho campaña bajo la bandera de la neutralidad, comenzó a hablar abiertamente sobre la necesidad de apoyar a los Aliados y preparar al país para una posible participación en la guerra.
La Carta del Atlántico (1941)
En agosto de 1941, el presidente Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill redactaron en secreto la Carta del Atlántico, una declaración conjunta que establecía principios para la paz y la cooperación posteriores a la guerra, como el derecho a la autodeterminación, la libertad de temor y necesidad, y la creación de un sistema de seguridad colectiva.
En conjunto, la política estadounidense antes del 7 de diciembre de 1941 combinó un creciente apoyo material y diplomático a los Aliados con una posición oficial de neutralidad. El ataque a Pearl Harbor obligó a EE. UU. a entrar de lleno en la Segunda Guerra Mundial, iniciando una movilización total y un compromiso definitivo con la causa aliada.