1. Estereotipos
Los inmigrantes chinos fueron catalogados como "extranjeros" o "foráneos", percibidos como pasivos y dispuestos a trabajar por salarios bajos, lo que alimentó la idea de que les quitaban empleos a la población local.
2. Competencia en el mercado laboral
En sectores como la minería, la agricultura y la manufactura, la llegada de trabajadores chinos generó resentimiento y temor entre algunos trabajadores nativos, que los veían como una amenaza económica.
3. Discriminación racial
Su aspecto físico, el idioma y las costumbres culturales fueron usados como pretexto para negarles derechos y oportunidades, excluyéndolos de la vida social y política.
4. Restricciones legales
Varios países aprobaron leyes que limitaron la inmigración china, como el Chinese Exclusion Act (EE. UU., 1882‑1943) y políticas restrictivas en Australia y Canadá.
5. Chivo expiatorio
En periodos de crisis económica o social, los chinos fueron culpados de los problemas del país, lo que desencadenó actos discriminatorios e incluso violencia contra sus comunidades.
6. Discriminación cultural y religiosa
Sus prácticas culturales y religiosas fueron consideradas incompatibles con la cultura dominante; se les negó la libertad de culto y se les estigmatizó por su idioma y tradiciones.
7. Exclusión de la ciudadanía
En muchos lugares se les negó la nacionalidad y el derecho al voto, limitando su participación en la vida pública y política.
Estos prejuicios erigieron barreras que dificultaron la integración de los inmigrantes chinos. Solo tras largas luchas, campañas de defensa y procesos judiciales se lograron reconocer sus derechos y su contribución a las sociedades de acogida.