Hasta la fecha, Estados Unidos no ha experimentado una fusión nuclear descontrolada ni un "derrumbe" nuclear (meltdown) catastrófico.
Sin embargo, sí ha enfrentado varios incidentes nucleares serios, entre los que destacan:
- Three Mile Island (1979): Un accidente parcial en la planta de energía nuclear de Pennsylvania provocó la liberación de una pequeña cantidad de gases radiactivos y generó una intensa preocupación pública.
- Chernóbil (1986): Aunque el desastre ocurrió en la antigua URSS, sus repercusiones se sintieron en todo el mundo, incluida la población estadounidense, que estuvo expuesta a la contaminación radiactiva a través de alimentos y aire.
Estos eventos subrayan la importancia de la seguridad nuclear y la necesidad de regulaciones estrictas para prevenir futuros incidentes.