Caída del califato abasí
El asedio dirigido por Hulagu Kan en 1258 provocó la abolición definitiva del califato abasí, que había gobernado desde el año 750.
Destrucción de Bagdad
Bagdad fue asediada y saqueada; la ciudad quedó en ruinas, sus bibliotecas fueron incendiadas y se estima que cientos de miles de personas murieron.
Impacto en la cultura y la ciencia islámicas
Como principal centro de aprendizaje durante siglos, la destrucción de sus instituciones provocó la muerte o el exilio de numerosos eruditos y científicos, lo que marcó el inicio de un declive cultural.
Repercusiones políticas
Con el fin del califato abasí, el poder se fragmentó en varios kanatos y emiratos mongoles y locales, generando una época de inestabilidad y rivalidades en el mundo islámico.
Tras la caída, el título de califa sobrevivió en El Cairo bajo los mamelucos, aunque sin autoridad real.