El Tratado de Kanagawa (1854) y los tratados que China firmó con varias naciones europeas comparten características que marcaron una pérdida de soberanía y generaron resentimiento en ambos países.
Extraterritorialidad
Al igual que en China, los extranjeros en Japón quedaron sujetos a la legislación de sus propias naciones, no a la japonesa. Esta inmunidad frente al derecho local creó una sensación de injusticia entre la población japonesa.
Tarifas desiguales
Japón, al igual que China, se vio obligado a aceptar aranceles muy bajos para los productos procedentes de las potencias occidentales, lo que puso a sus industrias en desventaja y obstaculizó su desarrollo económico.
Concesiones territoriales
El Tratado de Kanagawa concedió a Estados Unidos derechos extraterritoriales y el control parcial del puerto de Yokohama, una práctica similar a la que las potencias impusieron a China, limitando la soberanía japonesa sobre su propio territorio.