Muerte de Yesugei‑baatur
En la primavera de 1171, Yesugei‑baatur decidió viajar al este de Mongolia para pedir la mano de Hoelun a su padre. Lo acompañó su hijo Temüjin, entonces de nueve años.
Tras concluir las negociaciones y regresar a casa, Yesugei hizo una parada en una aldea tártara. Allí fue envenenado, ya sea a través del agua o de la comida, y falleció alrededor de la medianoche del 31 de marzo de 1171.
La hipótesis más aceptada sostiene que los jefes tártaros lo envenenaron por temor al poder que el futuro Imperio mongol podría alcanzar bajo el liderazgo de Yesugei.
Según La historia secreta de los mongoles, tras la muerte de Yesugei, su esposa Hoelun «se convirtió en la cabeza del hogar y, con gran dificultad, crió a sus seis hijos, entre los que Temüjin era el mayor».