En las primeras décadas del siglo XX China sufrió una serie de crisis internas y agresiones externas que pusieron a prueba su soberanía y cohesión nacional. La respuesta del país pasó por revoluciones, campañas de unificación y una larga guerra contra Japón, sentando las bases para la posterior creación de la República Popular China.
1. Rebelión de los Bóxers (1899‑1901)
Este movimiento nacionalista, impulsado por la oposición al dominio extranjero, fue sofocado por la intervención de la Alianza de las Ocho Naciones, que ocupó Beijing. Tras la derrota, el Protocolo de los Bóxers impuso indemnizaciones millonarias y reforzó la presencia de potencias extranjeras en China.
2. Revolución Xinhai (1911‑1912)
La insurrección, motivada por la corrupción del gobierno Qing y el resentimiento contra la influencia occidental, culminó con la caída de la dinastía y el nacimiento de la República de China. Sun Yat-sen, líder del Kuomintang (KMT), se convirtió en el primer presidente republicano.
3. Era de los señores de la guerra (1912‑1928)
Tras la revolución, el país se fragmentó en regiones controladas por caudillos militares. La falta de unidad provocó inestabilidad política y estancamiento económico. Además, potencias como Japón intensificaron sus presiones, ejemplificado en las "Veintiuna Demandas" de 1915, que erosionaron aún más la soberanía china.
4. Movimiento nacionalista chino
En respuesta a la fragmentación y a la agresión extranjera, el KMT bajo Chiang Kai‑shek lanzó una campaña para unificar el territorio, abolir los tratados desiguales y modernizar la nación.
5. Expedición del Norte (1926‑1928)
Esta ofensiva militar del KMT logró derrotar a la mayoría de los señores de la guerra y, para 1928, consolidó el control del gobierno nacionalista sobre gran parte del país, marcando la reunificación bajo una sola autoridad.
6. Década de Nankín (1928‑1937)
Durante este período, el gobierno de Nankín impulsó la construcción de infraestructura, reformas educativas y la industrialización. Sin embargo, persistieron los conflictos internos con el Partido Comunista de China (PCCh) y el creciente expansionismo japonés.
7. Segunda Guerra Sino‑japonesa (1937‑1945)
El conflicto contra Japón devastó a China: millones de muertos, destrucción masiva y graves daños económicos. La guerra terminó con la derrota de Japón en 1945, dejando al país profundamente herido y todavía dividido entre nacionalistas y comunistas.
En conjunto, la respuesta de China a las divisiones internas y a la invasión extranjera se caracterizó por revoluciones, campañas de unificación y una larga resistencia frente a Japón, procesos que prepararon el terreno para la unificación bajo la República Popular en 1949.