La Guerra de Corea (1950‑1953) provocó una enorme tragedia humana que afectó a distintos colectivos. A continuación se describen los principales grupos impactados.
Civiles
Más de un millón de civiles perdieron la vida durante el conflicto. Gran parte de esas muertes se debieron a los bombardeos de ciudades y pueblos, así como al uso de armas químicas. El enfrentamiento también generó un desplazamiento masivo, con millones de personas obligadas a abandonar sus hogares para escapar de los combates.
Soldados
Se estima que más de dos millones de soldados murieron. La mayoría de los fallecidos provenían de Corea del Sur, Corea del Norte y Estados Unidos. Muchos de los muertos eran jóvenes que nunca llegaron a vivir una vida plena.
Prisioneros de guerra
Más de un millón de combatientes fueron capturados. Gran parte de ellos estuvo recluido en campos de la Corea del Norte, donde a menudo sufrían malos tratos y condiciones extremas. Miles murieron en cautiverio y muchos nunca fueron repatriados tras el fin de la guerra.
Refugiados
El conflicto desencadenó una enorme crisis humanitaria, con millones de desplazados. Mujeres y niños, frecuentemente separados de sus familias, se vieron obligados a vivir en campamentos superpoblados y antihigiénicos, enfrentando constantes riesgos de hambre y enfermedades.
El pueblo coreano
La guerra dejó una huella devastadora tanto en la población como en la infraestructura del país. Además de las pérdidas humanas, el conflicto sembró una profunda enemistad y división entre el Norte y el Sur, recuerdos que aún persisten en la memoria colectiva de Corea.