Historia de América del Norte

Radiografía de la independencia: la revolución americana de Bernard Cottret

Radiografía de la independencia: la revolución americana de Bernard Cottret

The American Revolution, Bernard Cottret, 2003

Introducción

Pocos días antes de la apertura de los Estados Generales franceses en 1789, Rhode Island aprobó la Constitución de los recién nacidos Estados Unidos de América. Fue el último de los trece estados originales en aceptar el texto constitucional que, hasta hoy, regula el funcionamiento institucional del país. El voto de los representantes del estado más pequeño de América cierra un proceso de veinticinco años: la emancipación de las colonias británicas respecto a su metrópolis. Para un historiador francés resulta natural comparar ambas revoluciones, la americana y la francesa, buscar semejanzas y diferencias, sin reducir el gesto de los Padres Fundadores al filtro de nuestra propia experiencia revolucionaria.

Antecedentes

Cuando en 1763 finalizó la Guerra de los Siete Años, Francia perdió todas sus posesiones en el territorio continental de los actuales EE. UU. Los británicos, vencedores, controlaron toda la costa americana, desde el estuario del San Lorenzo hasta el norte de la Florida. Mientras la amenaza francesa persistiera en Canadá y los Grandes Lagos, los colonos ingleses no podían rebelarse sin arriesgar su seguridad. Con la retirada francesa, los antiguos aliados se enfrentaron entre sí y el Reino Unido intentó reequilibrar la hacienda pública, gravando a las colonias. Los colonos americanos rechazaron que un Parlamento donde no tenían representación pudiera imponerles tributos. Descontentos, los propietarios, abogados y comerciantes comenzaron a coordinar su resistencia. La distancia geográfica –clave de la derrota británica– dificultó la aplicación de las medidas fiscales en las trece colonias y provocó un estancamiento entre ambas partes.

La Declaración de Independencia

En 1776, tras un año de conflicto abierto, los representantes de las trece colonias proclamaron su independencia mediante un documento célebre. El texto se divide en dos partes: una serie de “verdades evidentes” que funcionan como declaración de derechos, y una enumeración de agravios contra la metrópolis. La guerra se prolongó ocho años. Gracias al apoyo francés, los colonos se beneficiaron de la lejanía británica: la cadena de mando entre los comandantes norteamericanos y Londres era tan larga que la comunicación tardaba semanas y el envío de refuerzos meses.

A pesar de que los británicos lograron capturar Nueva York y Filadelfia, su estrategia resultó ineficaz. No supieron coordinar sus ejércitos, se estancaron en ciudades y perdieron la iniciativa. Los estadounidenses, en cambio, practicaron una guerra de desgaste, hostigando a las tropas alemanas y escocesas con ataques cotidianos y, cuando el terreno lo permitía, forzaban la decisión. El apoyo naval francés debilitó el dominio británico en los mares y, en 1781, los colonos obtuvieron la victoria decisiva en Yorktown. Londres, agotado, aceptó la independencia de los Estados Unidos.

De la independencia a la Constitución

La revolución americana no se limitó a la guerra de independencia; el verdadero reto surgió al crear instituciones políticas. Las discusiones en la Convención de Filadelfia (1787) dieron lugar a una Constitución federal y republicana que equilibraba los derechos de los estados con el poder central. Se estableció una separación de poderes y, poco después, una Carta de Derechos mediante enmiendas constitucionales. La cuestión de la esclavitud permaneció sin resolver: los estados del norte la abolían o estaban en proceso de hacerlo, mientras los del sur la defendían por su economía agraria, conflicto que desembocaría, ochenta años después, en la Guerra Civil.

Valoración de la obra de Bernard Cottret

El libro de Cottret ofrece una síntesis precisa de los orígenes, el desarrollo y las consecuencias directas de la revolución americana. Describe con claridad la escalada de tensiones entre colonos y metrópolis, así como los debates constitucionales que dieron forma al nuevo régimen. Sin embargo, la obra presenta dos limitaciones: la movilización política se centra casi exclusivamente en la élite americana, y se profundiza poco en los fundamentos intelectuales de la ruptura. Asimismo, el relato cronológico, aunque exhaustivo, a veces oculta las tendencias de largo plazo y la dimensión performativa del discurso de los Padres Fundadores. Aun así, la investigación y la bibliografía son sólidas, y la obra constituye un aporte valioso para comprender la singularidad de la revolución que, a diferencia de la francesa, logró perdurar institucionalmente.