Durante la década de 1840, el Norte de Estados Unidos se encontraba inmerso en un intenso debate sobre la expansión territorial y la esclavitud. A continuación, se presentan los principales argumentos que motivaron la oposición norteña a la incorporación de Texas.
Motivo anti‑esclavitud
El movimiento abolicionista había ganado fuerza en el Norte, y muchos ciudadanos temían que la incorporación de Texas como estado esclavista incrementara el poder político del Sur pro‑esclavista, dificultando la eventual abolición de la esclavitud.
Equilibrio político en el Senado
En ese momento el Senado estaba dividido en 15 estados libres y 15 estados esclavistas. Añadir Texas como nuevo estado esclavista habría roto ese delicado equilibrio, otorgando al Sur una ventaja permanente y complicando la aprobación de leyes contra la esclavitud por parte del Norte.
Competencia económica
Algunos norteños veían a Texas como una amenaza económica. Con sus vastas tierras y recursos naturales, Texas podía convertirse en un importante productor de algodón y otros cultivos, desvíando mercados y recursos del Norte industrializado.
Destino manifiesto y legalidad
Si bien muchos aceptaban la idea del “destino manifiesto”, los norteños consideraban que la expansión debía ser pacífica y con el consentimiento de los habitantes del territorio. La anexión de Texas, todavía bajo soberanía mexicana, sin la aprobación de México, resultaba inaceptable para gran parte de la población del Norte.
En conjunto, estos factores –la oposición a la esclavitud, la protección del equilibrio de poder, los temores económicos y el respeto al derecho internacional– explican por qué los norteños se mostraron reacios a la anexión de Texas.