Estimaciones de bajas
La Guerra Civil estadounidense (1861‑1865) es uno de los conflictos más mortíferos de la historia de EE. UU. Los historiadores coinciden en que entre 620 000 y 750 000 soldados de ambos bandos perdieron la vida.
Principales causas de muerte
La mayoría de los fallecimientos se debieron a enfermedades e infecciones, no al combate. Las condiciones de saneamiento deficiente y la atención médica limitada provocaron brotes de tifus, disentería, viruela y otras enfermedades que cobraron miles de vidas en ambos ejércitos.
Bajas por combate
En cuanto a muertes directamente relacionadas con la batalla, el Ejército de la Unión sufrió más bajas que el Confederado, principalmente por su mayor tamaño, mayor número de enfrentamientos y recursos superiores. Se estima que la Unión perdió alrededor de 360 000 soldados en combate, mientras que el Ejército Confederado perdió aproximadamente 258 000.
Estos números son aproximados; distintas fuentes pueden presentar ligeras variaciones y la cifra exacta probablemente nunca se conocerá con total certeza.