Enfermeras
Durante la Guerra Civil, las mujeres desempeñaron un papel esencial como enfermeras, atendiendo a los soldados heridos de ambos bandos.
Clara Barton: considerada la fundadora de la enfermería moderna, trabajó incansablemente asistiendo a los heridos y ayudando a crear hospitales y centros médicos.
Dorothea Dix: defensora de los enfermos mentales, organizó el servicio de enfermería del Ejército de la Unión y mejoró las condiciones de los hospitales militares.
Mary Edwards Walker: médica y cirujana del Ejército de la Unión, fue la única mujer en recibir la Medalla de Honor, la máxima condecoración militar de EE. UU.
Espías
Varias mujeres también sirvieron como espías, recolectando información para ambos bandos.
Rose O'Neal Greenhow: socialité de Washington que suministró datos a la Confederación; tras ser capturada logró escapar y continuar sus actividades.
Belle Boyd: espía confederada conocida por sus audaces hazañas; fue capturada varias veces, pero siempre logró fugarse.
Harriet Tubman: exesclava, abolicionista y espía para la Unión; lideró numerosas incursiones detrás de líneas confederadas, liberando a cientos de esclavos.
Soldadas
Un reducido número de mujeres se disfrazó de hombres para luchar en el frente.
Sarah Emma Edmonds: sirvió en el Ejército de la Unión bajo el alias "Frank Thompson", resultó herida en varias batallas sin que descubrieran su verdadera identidad.
Lorena Bobbitt: combatió en el Ejército Confederado como "Walter Brown"; fue capturada, encarcelada y posteriormente escapó.
Frances Clayton: enlistó en la Unión bajo el nombre "Jack Williams"; murió en 1862 a causa de las heridas sufridas en combate.
Estos ejemplos ilustran la diversidad de contribuciones femeninas que fueron decisivas para el esfuerzo bélico y dejaron una huella profunda en la historia de Estados Unidos.