En la Declaración de Independencia, la expresión “todos los hombres son creados iguales” afirma que todas las personas poseen derechos inalienables, como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Estos derechos no son concedidos por ningún gobierno o sociedad; forman parte de la naturaleza humana.
¿Qué implica realmente?
La frase subraya la igualdad en dignidad y valor humano, sirviendo como principio fundamental del gobierno estadounidense.
No implica que todos tengan el mismo estatus, riqueza o habilidades. Lo que sí exige es que cada individuo sea tratado con el mismo respeto y que se le garanticen los mismos derechos y oportunidades básicas.