En 1850, una serie de conflictos profundos dividieron a Norte y Sur, creando una crisis seccional que amenazó la integridad de los Estados Unidos.
1. La esclavitud
El sistema esclavista era el tema más polarizador. En el Norte crecía la oposición moral al trabajo forzado, mientras que el Sur defendía la esclavitud como pilar de su economía y estilo de vida.
2. Expansión de la esclavitud en los nuevos territorios
La incorporación de territorios como la cesión mexicana despertó la disputa sobre si la esclavitud podría establecerse allí. El Norte pedía limitar su expansión; el Sur exigía el mismo acceso que en los estados ya existentes.
3. Ley de Esclavos Fugitivos (1850)
Formada dentro del Compromiso de 1850, obligaba a todos los ciudadanos a ayudar en la captura y devolución de esclavos escapados. Muchos nortistas la vieron como una violación de los derechos individuales y de los principios de libertad.
4. Derechos de los estados frente al poder federal
Los sureños defendían la soberanía estatal para decidir sus propias leyes, incluida la legalidad de la esclavitud. Los nortistas, por su parte, sostenían que el gobierno federal tenía autoridad para regular la esclavitud y el comercio interestatal.
5. Divergencia económica
El Norte se industrializaba rápidamente, con un sector manufacturero en expansión y una economía diversificada. El Sur permanecía esencialmente agrario, dependiente del algodón, el arroz y del trabajo esclavo.
6. Desbalance del poder político
El crecimiento poblacional y económico del Norte generaba una mayor representación en el Congreso y el Colegio Electoral, lo que hacía que los sureños sintieran que su influencia política estaba menguando y que podrían quedar dominados por el Norte.
La combinación de estos factores creó una atmósfera de profunda desconfianza y antagonismo que, con el tiempo, desembocó en la Guerra Civil estadounidense en 1861.