Orígenes posibles
Existen varias teorías sobre el origen del característico "eh" canadiense. Una sugiere que proviene del gaélico irlandés och, una exclamación de sorpresa o desdén. Otra atribuye su origen al francés hein, usado para expresar asombro o incredulidad. Finalmente, algunos autores apuntan a una raíz en lenguas de los pueblos originarios de América del Norte, donde eh significaría “sí”.
Uso actual en Canadá
Independientemente de su procedencia, el "eh" se ha convertido en una marca distintiva del habla canadiense. Lo emplean personas de todas las edades y clases sociales, y suele asociarse con la amabilidad y la cortesía.
Su función más frecuente es la de etiqueta interrogativa, similar a “¿no?” o “¿verdad?” en otras variantes del inglés. Por ejemplo, un canadiense podría decir: “Voy a la tienda, ¿eh?” o “Me gusta, ¿eh?”.