Compromiso de Misuri (1820)
El Compromiso de Misuri admitió a Missouri como estado esclavista y a Maine como libre, manteniendo el equilibrio en el Senado. Además, prohibió la esclavitud en el Territorio de Luisiana al norte del paralelo 36°30′, frontera sur de Missouri. Esta cláusula enfureció a muchos sureños, que la consideraron una violación de sus derechos. Aunque evitó la ruptura del país, profundizó la brecha entre Norte y Sur.
Ley Kansas‑Nebraska (1854)
La Ley Kansas‑Nebraska derogó el Compromiso de Misuri y permitió que los habitantes de Kansas y Nebraska decidieran mediante votación si serían estados esclavistas. El conflicto entre colonos pro‑esclavitud y antiesclavitud desencadenó una ola de violencia en Kansas, conocida como "Bleeding Kansas", que alimentó las tensiones que desembocaron en la Guerra Civil.
Sentencia Dred Scott v. Sandford (1857)
La Corte Suprema dictaminó que los afroamericanos no eran ciudadanos estadounidenses y, por tanto, no podían demandar en tribunales federales. Esta decisión avivó aún más la confrontación entre Norte y Sur y fortaleció el movimiento abolicionista.
Incursión de John Brown en Harpers Ferry (1859)
John Brown intentó provocar una rebelión de esclavos en Harpers Ferry, Virginia. Aunque el asalto fracasó y Brown fue ejecutado, el episodio conmocionó a la nación y amplió la polarización entre ambas regiones.
Elección de Abraham Lincoln (1860)
La victoria de Lincoln, candidato del Partido Republicano opuesto a la expansión de la esclavitud, fue la gota que colmó el vaso para muchos sureños. Ante la perspectiva de perder influencia federal, once estados del Sur se separaron y formaron los Estados Confederados, iniciando la Guerra Civil (1861‑1865), que culminó con la victoria de la Unión y la abolición de la esclavitud.