Superficie de las vías
La mayor parte de los caminos eran sin pavimentar, compuestos de tierra, grava o piedra triturada. En algunas ciudades se utilizaban adoquines de piedra o tablas de madera, aunque estas superficies eran la excepción.
Condiciones según el clima
El estado de los caminos variaba enormemente. En clima seco se volvía polvoriento y presentaba surcos profundos; en épocas lluviosas, el terreno se convertía en barro pegajoso e intransitable.
Consecuencias para los ejércitos
Estas limitaciones dificultaban el desplazamiento rápido y eficiente de las tropas, influyendo a menudo en la estrategia y en el resultado de las batallas.