Fin de la Revolución Americana
El conflicto llegó a su fin oficial el 3 de septiembre de 1783, cuando se firmó el Tratado de París. Este acuerdo, negociado entre Gran Bretaña y los recién declarados Estados Unidos, reconoció a la nueva nación como un Estado soberano.
Además de reconocer la independencia, el tratado delimitó las fronteras territoriales de EE. UU., estableció los principios para la liquidación de deudas y resolvió otras cuestiones surgidas durante la guerra.
La firma del tratado supuso un punto de inflexión decisivo: puso término al enfrentamiento entre la metrópoli y sus colonias y abrió paso a la construcción de un país independiente y con bases diplomáticas reconocidas internacionalmente.