Origen de los nombres de los huracanes
En 1953, el Servicio Meteorológico de los Estados Unidos (hoy parte del National Weather Service) empezó a asignar nombres a las tormentas tropicales y huracanes. La medida facilitó la comunicación y evitó confusiones al referirse a varios sistemas simultáneos.
En un primer momento se usaron únicamente nombres femeninos. A partir de 1979 se introdujo la alternancia entre nombres femeninos y masculinos, ofreciendo mayor equidad y variedad.