Contexto histórico
Contrario a la creencia popular, Eduardo I no seleccionó a Juan Balliol como monarca de Escocia.
El trono le fue otorgado por los Guardianes de Escocia, quienes actuaron como regentes tras la muerte de Alejandro III. Posteriormente, el propio Eduardo I confirmó a Juan Balliol como rey en 1292, después de una disputa de sucesión.