Posición oficial del gobierno estadounidense
El gobierno de los Estados Unidos se ha opuesto rotundamente a cualquier intento de secesión. La Constitución no contempla expresamente el derecho a separarse, y la autoridad federal ha sostenido de manera constante que la secesión es ilegal e inconstitucional.
Orígenes de la postura
Esta posición se consolidó durante la Guerra Civil americana, cuando la Unión luchó por mantener la integridad del país frente a los Estados Confederados, que buscaban separarse.
Jurisprudencia posterior
Desde entonces, la Corte Suprema ha ratificado reiteradamente la postura del gobierno, dictaminando que la secesión no constituye una opción válida para ningún estado.