Causas de la Guerra Hispano‑Estadounidense
1. Movimiento independentista cubano
Cuba, entonces colonia española, buscaba su independencia. Los intereses económicos estadounidenses en la isla —principalmente el azúcar y el tabaco— y la simpatía humanitaria alimentada por la prensa sensacionalista impulsaron el apoyo de EE. UU. a la causa cubana.
2. Hundimiento del USS Maine
En febrero de 1898, el acorazado USS Maine explotó en el puerto de La Habana. La noticia provocó una ola de indignación en EE. UU., que culpó a España a pesar de que la causa exacta del estallido sigue siendo controvertida.
3. Periodismo amarillista
Los periódicos de William Randolph Hearst (New York Journal) y Joseph Pulitzer (New York World) difundieron relatos exagerados sobre supuestas atrocidades españolas, alimentando el sentimiento antiespañol y preparando el terreno para la intervención.
4. Intereses económicos
Empresas estadounidenses vinculadas al azúcar, al tabaco y a la fruta veían en la ocupación de Cuba una oportunidad para asegurar mercados y controlar recursos estratégicos.
Consecuencias de la Guerra Hispano‑Estadounidense
1. Victoria estadounidense y adquisición de territorios
Estados Unidos derrotó a España y obtuvo territorios como Guam, Puerto Rico y Filipinas, marcando su paso a la condición de potencia global.
2. Independencia de Cuba
Cuba obtuvo su independencia formal, pero EE. UU. mantuvo una fuerte influencia mediante la Enmienda Platt, que le concedía el derecho de intervenir militarmente.
3. Surgimiento del movimiento anticolonial
La expansión territorial despertó una corriente antimperialista liderada por figuras como Mark Twain y William Jennings Bryan, que denunciaron la contradicción entre imperialismo y los valores democráticos.
4. Insurrección filipina
Los filipinos, que habían luchado contra España, se opusieron a la nueva ocupación estadounidense, desencadenando la Guerra Filipino‑Estadounidense (1899‑1902).
5. Crecimiento del poder militar estadounidense
El conflicto impulsó la modernización y expansión de la Marina de EE. UU., consolidándola como una fuerza naval de primer orden.
6. Transformación de la política exterior de EE. UU.
La guerra marcó el abandono del aislacionismo y el inicio de una política exterior más activa, con EE. UU. involucrándose directamente en asuntos internacionales y compitiendo con otras potencias.