Contexto histórico
En 1867 Estados Unidos adquirió Alaska de Rusia por 7,2 millones de dólares, una transacción que generó un intenso debate nacional.
Argumentos a favor
Los defensores consideraban la compra una oportunidad estratégica y económica. Señalaban que Alaska era un territorio extenso, rico en recursos naturales como pieles, madera y minerales, y que su incorporación fortalecería la frontera occidental del país.
Argumentos en contra
Los opositores la calificaron de despilfarro. Alegaban que la lejanía del territorio lo hacía inútil, que el costo era excesivo para un país aún endeudado y que la adquisición aumentaría la deuda nacional.
Resultado legislativo
El Senado aprobó la compra con 37 votos a favor y 2 en contra. Sin embargo, la medida permaneció impopular entre gran parte de la población durante décadas, ganándose el sobrenombre de “la locura de Seward”.