Normandía (Francia)
Los vikingos, conocidos como los normandos, se establecieron en la región noroeste de Francia. En el siglo X fundaron el Ducado de Normandía, adoptando el idioma y las costumbres francesas. Su papel fue decisivo en la conquista normanda de Inglaterra en 1066, que transformó la historia y la sociedad inglesa.
Danelaw (Inglaterra)
En el noreste y este de Inglaterra los vikingos impusieron su dominio, creando la zona conocida como Danelaw. Esta región contaba con leyes y costumbres propias, influenciadas por la cultura nórdica, y coexistió con los reinos anglosajones hasta la unificación bajo el rey Aethelstan a principios del siglo X.
Irlanda
Los vikingos fundaron asentamientos costeros, entre los que destacan Dublín, Waterford y Wexford. Allí establecieron puertos comerciales, realizaron incursiones al interior y forjaron alianzas políticas con los reyes irlandeses. Su presencia, que duró varios siglos, dejó una huella cultural notable, incluyendo nuevas tecnologías, arte y vocabulario.
Islandia
Islandia se convirtió en una de las colonias vikingas más exitosas y perdurables. Los primeros colonos noruegos arribaron a finales del siglo IX y fundaron la Commonwealth islandesa, una república autogobernada. Gracias a su aislamiento, la isla conservó las tradiciones, la literatura y el idioma nórdico, base de la cultura islandesa actual.
Groenlandia y América del Norte
Alrededor del año 985, los vikingos establecieron una colonia en Groenlandia que perduró varios siglos. Asimismo, realizaron viajes transatlánticos que los llevaron a tierras de América del Norte, como Terranova y, posiblemente, Vinland (asociado a la costa de Terranova o al río San Lorenzo).
En resumen, los vikingos se asentaron en Normandía, Danelaw, Irlanda, Islandia, Groenlandia y partes de América del Norte, dejando una influencia duradera en la cultura, la política y la sociedad de cada región.