El auge de la ganadería en el oeste de EE. UU. colapsó a finales del siglo XIX por una serie de factores interrelacionados.
1. Sobrepoblación y agotamiento de recursos
Con la llegada masiva de ganaderos, la cantidad de cabezas de ganado en los pastizales abiertos se disparó. El sobrepastoreo agotó los pastos y fuentes de agua, provocó erosión del suelo y degradó el medio ambiente.
2. El invierno de 1886‑1887 (la gran mortandad)
Ese invierno fue excepcionalmente severo: tormentas de nieve y temperaturas extremadamente bajas azotaron las Grandes Llanuras. Muchos animales no estaban preparados y se estima que hasta el 90 % del ganado del norte pereció.
3. Cambios en las condiciones del mercado
Antes del boom, los precios de la carne eran altos por la escasez. Cuando la producción se disparó, el mercado se saturó y los precios cayeron. Los pequeños rancheros, con menores márgenes y costos crecientes, enfrentaron pérdidas, quiebras y cierres.
4. Impacto de los ferrocarriles y el alambre de púas
La expansión ferroviaria facilitó el transporte del ganado a los mercados, reduciendo la necesidad de largas rutas de conducción. Al mismo tiempo, el alambre de púas permitió cercar y controlar los pastizales, poniendo fin al sistema de la open range.
5. Competencia de otros sectores agrícolas
El crecimiento de la agricultura de cultivos en el oeste compitió por tierras y recursos que antes estaban dedicados a la ganadería, acelerando la disminución del boom.
6. Regulaciones gubernamentales
Ante el sobrepastoreo y la degradación de los rangos públicos, el gobierno federal adoptó normas que limitaban la cantidad de ganado en determinadas áreas, afectando la rentabilidad y la sostenibilidad de los ranchos.