Las colonias americanas tenían múltiples motivos para querer romper con Gran Bretaña. A continuación se presentan los tres factores más determinantes.
1. Impuestos sin representación
Los colonos estaban cansados de que el Parlamento británico impusiera gravámenes sin que ellos tuvieran voz ni voto. Leyes como la del Stamp Act (1765) y las Townshend Acts (1767) fueron percibidas como violaciones de los derechos tradicionales que tenían como súbditos británicos.
2. Restricciones al comercio
Las normas comerciales británicas limitaban seriamente la actividad económica de las colonias. La Navigation Act (1660) y la Sugar Act (1764) obligaban a que el comercio se realizara bajo los intereses de los mercaderes de Gran Bretaña, lo que frenaba el crecimiento económico y vulneraba la libertad de comercio de los colonos.
3. Deseo de autogobierno y autonomía
Muchos colonos consideraban que tenían el derecho natural de gobernarse a sí mismos y de crear sus propias leyes. Anhelaban mayor autonomía y autodeterminación, rechazando la autoridad distante de Londres. El lema "no hay impuestos sin representación" resume perfectamente esta aspiración de participar en la toma de decisiones que afectaban sus vidas.