Siglo XVII (1600‑1700)
En el siglo XVII, Pensilvania se sustentaba principalmente en la agricultura, la ganadería, la explotación de bosques y la extracción de minerales. Entre los cultivos predominantes se encontraban el tabaco, el maíz, el trigo, el centeno, la cebada, la avena, la quinoa, el lino y la cáñamo. Las especies ganaderas incluyeron ganado vacuno, cerdos, ovejas, cabras, caballos y mulas.
Los bosques ofrecían roble, pino, nogal, nogal americano, arce y fresno. En cuanto a minerales, se extrajeron hierro, carbón, cobre, plomo y zinc. Los productos de piel, como castor, nutria, visón, muskrat, zorro, oso y ciervo, también eran de gran valor comercial.
Siglo XVIII (1700‑1800)
Durante el siglo XVIII, la economía de Pensilvania mantuvo la misma diversidad, con la adición de la papa como nuevo cultivo importante. Los productos agrícolas y ganaderos siguieron siendo los pilares: tabaco, maíz, trigo, centeno, cebada, avena, quinoa, lino, cáñamo y ahora papa.
La explotación forestal continuó con roble, pino, nogal, nogal americano, arce y fresno, mientras que los minerales extraídos fueron hierro, carbón, cobre, plomo y zinc. Las pieles de castor, nutria, visón, muskrat, zorro, oso y ciervo siguieron siendo codiciadas.
Además, el siglo XVIII vio el surgimiento de manufacturas locales, entre las que destacan productos de hierro, textiles, muebles, artículos de cuero, cerámica y vidrio.