El período de entreguerras (1918‑1939) estuvo marcado por niveles elevados de desempleo, sobre todo en las naciones industrializadas. A continuación se analizan los factores clave que hicieron del desempleo un fenómeno endémico.
1. Secuelas de la Primera Guerra Mundial
El fin de la Gran Guerra provocó una brusca caída de la producción militar y dejó un exceso de mano de obra. Los enormes gastos bélicos habían encarecido la deuda pública, y la repentina reducción de la demanda de bienes de guerra generó desempleo masivo.
2. Avances tecnológicos y automatización
Durante la década de 1920 se introdujeron nuevas máquinas y procesos de producción en la industria. La mayor productividad redujo la necesidad de trabajadores, lo que agravó la falta de empleo.
3. Políticas proteccionistas y comercio internacional
Muchos países adoptaron aranceles, cuotas y otras medidas restrictivas para proteger sus mercados internos. Estas políticas fragmentaron el comercio mundial, disminuyeron el crecimiento económico global y encarecieron la contratación.
4. Inestabilidad del sistema financiero
La falta de regulación bancaria y de los mercados financieros provocó crisis recurrentes, la más devastadora siendo la Gran Depresión (1929‑1939). La contracción del crédito y la caída de la inversión arrasaron los mercados laborales.
5. Intervención gubernamental insuficiente
Los gobiernos, en su mayoría, no contaron con políticas efectivas para combatir el desempleo masivo. Programas como seguros de desempleo o obras públicas fueron escasos, tardíos o insuficientes para revertir la tendencia.
6. Cambios demográficos
La caída de la natalidad y la transformación de la estructura poblacional redujeron la demanda de mano de obra en algunos sectores, contribuyendo al exceso de oferta laboral.
La combinación de estos factores –la posguerra, la tecnología, el proteccionismo, la fragilidad financiera, la falta de respuestas estatales y los cambios demográficos– hizo que el desempleo se mantuviera endémico durante el período de entreguerras.