La Larga Depresión (1873‑1896)
Tras 1870 la economía mundial no experimentó un auge inmediato; al contrario, se sumió en una prolongada recesión conocida como la Larga Depresión. Estados Unidos, Europa y otras naciones industrializadas vivieron pánico financiero, caída de precios y altas tasas de desempleo. Las causas fueron complejas: sobreexpansión del crédito, inestabilidad financiera y crisis agrícolas.
Industrialización e innovaciones tecnológicas
A pesar de la crisis, el periodo estuvo marcado por avances decisivos en la industria y la tecnología, que sentaron las bases de la posterior recuperación. Los sectores del acero, los ferrocarriles y la manufactura crecieron rápidamente. Inventos como el motor de combustión interna, la electricidad y el teléfono transformaron la producción, el transporte y la comunicación, generando productividad, nuevos empleos e industrias.
Recuperación económica
La recuperación comenzó a finales de los años 1890. El hallazgo de oro en el Klondike (Canadá) y en Sudáfrica incrementó la oferta monetaria mundial, estimulando el crecimiento. En Estados Unidos, la expansión industrial, la colonización del Oeste y la gran ola migratoria reforzaron la recuperación.
Los años veinte: la era del "boom"
El auge que siguió a la Larga Depresión se conoce como los “años veinte”. Fue una década de crecimiento sin precedentes, prosperidad y consumismo. La bolsa de valores se disparó, la industria floreció y tecnologías como el automóvil, la radio y los electrodomésticos se popularizaron. Este periodo de optimismo precedió la Gran Depresión de 1929.
Conclusión
En resumen, el auge económico después de 1870 no llegó de inmediato; la economía mundial atravesó primero la Larga Depresión. Los avances industriales y tecnológicos prepararon el terreno para la recuperación y el posterior boom de los años veinte.