Consecuencias territoriales de la guerra
Al finalizar la Guerra Hispano‑Estadounidense (1898), España cedió a Estados Unidos el control de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.
Cuba
Cuba obtuvo una independencia formal en 1902, pero bajo la Enmienda Platt los EE. UU. mantuvieron una fuerte influencia política y militar. No fue hasta la Revolución cubana de 1959 que el país alcanzó una soberanía plena.
Filipinas
Tras un conflicto adicional (la Guerra Filipino‑Estadounidense), Filipinas logró su independencia total el 4 de julio de 1946.
Puerto Rico y Guam
Ambos territorios permanecen bajo soberanía estadounidense como posesiones no incorporadas; sus residentes son ciudadanos estadounidenses, pero no gozan de plena representación política.
En resumen, ninguno de los territorios obtuvo una “independencia limitada” como resultado directo de la guerra; más bien, la mayoría quedó bajo la jurisdicción de Estados Unidos, y solo Cuba y Filipinas alcanzaron la independencia, aunque la primera estuvo condicionada durante décadas.