Contexto histórico
Según la Constitución de los Estados Unidos no hubo un retraso específico en la toma de posesión del nuevo gobierno.
George Washington, el primer presidente, fue investido el 30 de abril de 1789 en la ciudad de Nueva York, tras recibir el voto unánime del Colegio Electoral. El proceso de establecimiento del nuevo gobierno bajo la Constitución transcurrió con relativa fluidez, aunque durante la Convención Constitucional y el proceso de ratificación se produjeron intensos debates y negociaciones entre los padres fundadores.