En septiembre de 2001, Estados Unidos se encontraba inmerso en una serie de problemas políticos que complicaban la gobernabilidad y la seguridad nacional.
1. Terrorismo
Los atentados del 11 de septiembre, los más mortíferos de la historia, provocaron la muerte de casi 3.000 personas y devastaron zonas de Nueva York, Washington D.C. y Pensilvania. El suceso reavivó la preocupación por la amenaza terrorista y obligó al gobierno a reforzar drásticamente las medidas de seguridad.
2. Recesión económica
En ese momento EE. UU. atravesaba una recesión iniciada en marzo de 2001, provocada por la explosión de la burbuja puntocom, la caída del sector manufacturero y el aumento del precio del petróleo. La contracción económica generó más desempleo y dificultades financieras para numerosos ciudadanos.
3. Polarización política
El clima político estaba altamente polarizado. Demócratas y republicanos estaban profundamente divididos en temas como la fiscalidad, políticas sociales y la política exterior, lo que dificultaba la aprobación de leyes y la respuesta eficaz a los problemas del país.
4. Preparación para la guerra en Afganistán
Tras los ataques del 11‑S, la administración Bush se disponía a invadir Afganistán para derrocar al régimen talibán y desmantelar a Al Qaeda. La inminente intervención militar generó incertidumbre respecto a posibles bajas y a sus repercusiones en la región.