Para el Norte
La victoria de la Unión en Gettysburg marcó un punto de inflexión decisivo en la Guerra Civil. Elevó la moral de los soldados del Norte y les dio la confianza necesaria para seguir luchando.
Asimismo, cambió la opinión pública en el Norte a favor del esfuerzo bélico. Antes de Gettysburg muchos estaban cansados del conflicto y pedían la paz; la victoria demostró que la Unión todavía podía ganar, lo que renovó el apoyo al gobierno.
El triunfo también sirvió de impulso para la Proclamación de Emancipación, emitida por el presidente Abraham Lincoln poco después de la batalla. Esa medida declaró libres a los esclavos en los territorios confederados y consolidó el respaldo de los afroamericanos a la causa unionista.
Para el Sur
La derrota en Gettysburg supuso un duro golpe para el Ejército Confederado. Fue una de las batallas más grandes y sangrientas de la guerra, y provocó enormes pérdidas para el Sur.
El enfrentamiento marcó, además, el inicio del declive de la Confederación. Tras Gettysburg, el ejército confederado no pudo lanzar ofensivas mayores y fue ido retrocediendo progresivamente bajo la presión de la Unión.
El fracaso también minó la moral de los soldados confederados. Cada vez más sureños perdieron la esperanza de obtener la victoria y algunos desertaron.