Desde finales del siglo XIX hasta la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, una serie de acontecimientos clave permitió a Estados Unidos convertirse en la potencia hegemónica del Pacífico.
1. Guerra Hispano‑Estadounidense (1898)
Estados Unidos derrotó a España y se apoderó de Filipinas, Guam y Puerto Rico, consolidándose como una potencia importante en el Pacífico.
2. Rebelión de los Bóxers (1900)
El país se unió a una coalición internacional para sofocar la rebelión en China, ampliando aún más su influencia en la región.
3. Guerra Ruso‑Japonesa (1904‑1905)
Washington respaldó a Japón contra Rusia, lo que culminó en la victoria japonesa y reforzó la relación entre EE. UU. y Japón, afianzando la presencia estadounidense en el Pacífico.
4. Canal de Panamá (1914)
La apertura del canal redujo drásticamente el tiempo de tránsito entre los océanos Atlántico y Pacífico, proporcionando a EE. UU. una ventaja estratégica sin precedentes.
5. Primera Guerra Mundial (1914‑1918)
La participación estadounidense del lado de los Aliados fortaleció su posición global y, en consecuencia, su presencia en el Pacífico.
6. Tratado Naval de Washington (1922)
El acuerdo limitó el tamaño de las flotas británica y japonesa, pero permitió a Estados Unidos mantener una armada mayor en el Pacífico, asegurando superioridad naval.
7. Segunda Guerra Mundial (1939‑1945)
EE. UU. jugó un papel decisivo en la derrota de Japón, ocupando las Islas Ryukyu, incluida Okinawa, y estableciendo bases estratégicas.
8. Posguerra
Tras 1945, Estados Unidos emergió como la potencia dominante del Pacífico, creando una red de bases militares y alianzas (por ejemplo, el Tratado de Seguridad EE. UU.-Japón y la Organización del Tratado del Sudeste Asiático).