Efectos sociales
La guerra fortaleció el sentido de identidad nacional y la unidad del pueblo australiano.
Se intensificó el nacionalismo y el patriotismo.
Las mujeres ingresaron masivamente al mercado laboral, ampliando su movilidad social y creando nuevas oportunidades para minorías.
Se expandió el Estado de bienestar y la seguridad social.
Apareció una mayor conciencia de la necesidad de cooperación internacional y del papel de las Naciones Unidas.
Efectos económicos
Australia experimentó una rápida industrialización y un notable crecimiento económico.
La demanda de exportaciones australianas se disparó, garantizando el pleno empleo.
El gobierno incrementó su intervención y regulación de la economía.
Se consolidó el sector manufacturero y se aceleró la urbanización, impulsando el crecimiento de las ciudades.
Efectos políticos
El poder y la influencia del gobierno federal se fortalecieron, mientras que la autoridad de los estados disminuyó.
Se produjo una mayor centralización del poder.
El Partido Laborista ganó protagonismo, incrementando la polarización política.
Efectos culturales
La población tuvo mayor exposición a la cultura estadounidense y británica.
Se afianzó una identidad cultural distintiva australiana.
Florecieron las artes y el sector cultural, y aumentó el interés por la historia y el patrimonio nacional.