1. Francia
Miedo a la guerra: La enorme pérdida de vidas en la Primera Guerra Mundial hizo que Francia buscara evitar otro conflicto costoso.
Línea Maginot: La creencia en la impregnabilidad de la Línea Maginot, una extensa serie de fortificaciones en la frontera con Alemania, generó una falsa sensación de seguridad.
Alianza con Gran Bretaña: Francia dependía del apoyo británico en caso de conflicto.
Desconfianza hacia la Unión Soviética: Las tensas relaciones históricas con la URSS dificultaron una posible alianza contra el nazismo.
2. Reino Unido
Política de apaciguamiento: El primer ministro Neville Chamberlain adoptó una política de conciliación con Alemania con la esperanza de preservar la paz.
Acuerdo de Múnich (1938): Permitió a Alemania anexar los Sudetes, mostrando la disposición británica a ceder para evitar la guerra.
Deseo de paz popular: La opinión pública británica apoyaba firmemente la evitación de un conflicto armado a toda costa.
3. Italia
Dependencia económica: Italia dependía de Alemania para materias primas y recursos, lo que dificultaba resistir sus exigencias.
Vínculos ideológicos: El fascismo italiano compartía una afinidad ideológica con el nazismo, favoreciendo la cooperación.
Aspiraciones territoriales: Italia buscaba expandirse en el norte de África y el Mediterráneo, alineándose con los objetivos expansionistas de Alemania.
4. Checoslovaquia
Posición geográfica: Situada entre Alemania y la Unión Soviética, resultó un objetivo estratégico para la expansión de ambos.
Crisi de los Sudetes: Hitler explotó los reclamos de la minoría alemana en los Sudetes, presionando a Checoslovaquia a ceder esa región y provocando su desmembramiento.
5. Austria
Debilidad interna: Tras la caída del Imperio Austrohúngaro, Austria era políticamente y económicamente vulnerable.
Simpatía nazi: Una parte importante de la población apoyaba la ideología nazi y la unificación con Alemania.
Falta de apoyo internacional: Los países vecinos observaron pasivamente la anexión alemana de Austria en 1938.