Contexto histórico
La Primera Guerra Mundial dejó a las potencias europeas —Reino Unido, Francia y Alemania— gravemente debilitadas. Sus economías estaban agotadas, sus ejércitos diezmados y su influencia política reducida, creando un vacío de poder a nivel global.
El ascenso de Estados Unidos
Estados Unidos, que había mantenido una posición relativamente aislacionista durante el conflicto, salió de la guerra con una economía floreciente, una industria industrializada y una capacidad militar sin precedentes. Aprovechó esta ventaja para asumir un papel activo en los asuntos internacionales.
Durante el periodo de entreguerras, mientras Europa se sumía en el nacionalismo y el aislamiento, EE. UU. se consolidó como una fuerza económica, militar y política de primer orden. Su influencia se manifestó en la reconstrucción de Europa, la creación de instituciones internacionales y la definición de la política exterior del siglo XX.