Imperio ruso
El Imperio ruso, una de las potencias más importantes a comienzos del siglo XX, estaba gobernado por el zar Nicolás II, monarca absoluto. Participó en la Primera Guerra Mundial desde el inicio y sufrió enormes pérdidas. En 1917 estalló la Revolución rusa, que derrocó al zar y dio paso a la creación de la Unión Soviética.
Imperio otomano
El Imperio otomano, aunque en decadencia desde hacía siglos, seguía siendo una potencia relevante al inicio del siglo XX. Se alió con las Potencias Centrales durante la Primera Guerra Mundial y fue derrotado. Tras la guerra, sus territorios fueron repartidos entre las potencias aliadas, poniendo fin al imperio.
Imperio austrohúngaro
El Imperio austrohúngaro, una monarquía dual compuesta por Austria y Hungría, era una gran potencia europea y entró en la contienda desde el principio. La derrota en la guerra provocó su disolución y la división de sus dominios entre los Aliados.
Imperio alemán
Fundado en 1871, el Imperio alemán se convirtió en una potencia dominante. Participó en la Primera Guerra Mundial desde el arranque, pero fue vencido. Tras la derrota, el imperio fue reemplazado por la República de Weimar.
Conclusión
La Primera Guerra Mundial marcó el fin de cuatro grandes imperios europeos, cuyas ruinas dieron paso a nuevos estados y a una reconfiguración del mapa político mundial.